Represión a los Qom, Villa soldati, trabajo rural esclavo: Todas caras de la Agricultura Industrial

No será sencillo: Pero es urgente transformar el modelo agropecuario Argentino

En estos últimos meses diferentes situaciones han salido a la superficie y han sido tomadas por los medios.

  • La usurpación de tierras de pueblos originarios que esta vez se muestra con su cara mas feroz: La represión y el asesinato. La movilización de la comunidad y la solidaridad popular. (Reiteramos nuestra indignación ante los desplantes y ninguneo del gobierno nacional hacia la comunidad Qon y sus legítimos reclamos) 
  • La concentración irracional de población en las grandes ciudades y su consecuente falta de vivienda, trabajo, etc.. que ponen a grandes masas de familias trabajadoras en situación de ser manipuladas por grupos políticos y empresarios. Tal como se expresó en Villa Soldati y otras, con tristes saldos de vidas humanas. Reiteramos nuestro rechazo a la represión y criminalizan de la protesta social propiciados por Macri y la policía Federal.
  • La concentración de la tierra y el agua en pocas manos y la falta de apoyo a la agricultura familiar y campesina propician el trabajo esclavo en condiciones infrahumanas al que son sometidos miles de trabajadores y trabajadoras en el campo, tal como hemos visto en los últimos allanamientos en San Pedro y Ramallo, que no son casos aislados sino inherentes al modelo que defiende la mesa de enlace y las corporaciones transnacionales.

Los hechos mencionados no son situaciones aisladas o excepcionales, son consecuencias generales del modelo agropecuario instalado en Argentina. Que además se basa en el saqueo de nuestros bienes naturales, el uso indiscriminado de agrotóxicos, la contaminación de los suelos, el calentamiento global, la concentración del mercado de alimentos y el aumento de sus precios y el desabastecimiento del mercado interno. Es un modelo que lleva 200 años de evolución, que se consolidó luego de la dictadura militar y que se enraíza en numerosos estamentos del estado y las universidades.

Las corporaciones como Monsanto, Nidera, Dreyfus, Syngenta, se han apoderado del comercio de semillas y han impuesto el uso masivo de  agrotóxicos; así como de alimentos.  Sus principales socios en Argentina son la mesa de enlace (SRA, CRA, CONINAGRO y FAA) , su política se expresa en los grupos CREA y la AAPRESID. Su principal cómplice es la conducción de la UATRE.

Los flagelos mencionados no pueden eliminarse sin una transformación profunda del modelo, que no será sencilla. El camino es la agricultura familiar, campesina,originaria, donde la tierra y el agua no sean mercancías, sino elementos vitales con los cuales el estado planifique el desarrollo de nuestra patria, un campo poblado de pueblo arraigado con tecnología adaptada a las necesidades de la producción y no a los negocios de las corporaciones. Los ingresos en divisas de retenciones e impuestos no tienen comparación con las enormes perdidas ecológicas, económicas, sociales y culturales que el modelo ocasiona.

Según el PROSAP por cada peso que es necesario invertir en el desarrollo de una familia en el campo, en la ciudad son necesarios 3 pesos.

Es urgente un programa que impulsemos entre las organizaciones sociales y políticas, sumando fuerzas y luchas, desde el campo y la ciudad para lograr la Soberanía Alimentaria.

Desde el MNCI – Vía campesina proponemos algunos ejes de Soberanía Alimentaria:

Reconocimiento por parte de la sociedad en su conjunto:

De lo rural y de lo urbano, como formas de vidas diversas y complementarias; cuyas relaciones se definen por la solidaridad.

Del mundo rural como Espacio de vida cuya consolidación requiere de presencia de una población enraizada, con condiciones mínimas de permanencia, la más importante es el acceso y uso de la tierra, el agua y demás bienes naturales.

De que estos territorios y poblaciones diversas (pueblos indígenas, campesinas, pescadores artesanales, pastoralistas, trabajadores y asalariados rurales y otras), tienen una importancia clave y es dar al conjunto de la sociedad  la provisión de alimentos y preservación de la naturaleza y al patrimonio natural y cultural, la biodiversidad que nos pertenecen a todos-todas.

De la mujer como productora de vida, alimentos, arte, cultura, conocimientos, valores y diversidad. Respeto a las semillas y los procesos milenarios genéticos, basta de trangénicos.

De las organizaciones y Movimientos campesinos, de pescadores artesanales, pueblos indígenas como instancias directas de participación, diagnóstico y ejecución territorial de políticas de desarrollo y luchas por las conquistas de derechos civiles sociales y culturales.

Debemos impulsar que los gobiernos provinciales, municipales y nacional realicen:

Leyes de apoyo y estimulo que custodien y promuevan estos modelos de producción y provisión de alimentos, a las comunidades y los bienes naturales.

Leyes de suspensión de desalojos y garantizar el acceso al agua.

Apoyo y Estímulo: al desenvolvimiento de formas de economías de proximidades que garanticen a las poblaciones urbanas alimentos sanos de las poblaciones rurales de acuerdo a la diversidad cultural (pueblos indígenas, campesinas, pescadores artesanales, pastoralistas, trabajadores y asalariados rurales). Garantizando el desarrollo y acceso de tecnologías que se adapten a los modelos culturales y productivos.

Apoyo y Estímulo: de acceso de estas poblaciones del campo y de las pequeñas ciudades a los bienes y servicios, priorizando los que esos grupos y poblaciones consideren necesarios para el ejercicio de su ciudadanía. Que además participen en la gestión y administración de los mismos. Con énfasis especial de acceder a los bienes y servicios que garantizan los derechos básicos fundamentales, como la educación, salud, comunicación y recreación.

Apoyo y Estímulo: Ampliación de ofertas de asentamientos en el campo y a pequeñas ciudades, especialmente a los jóvenes, para reducir los impactos negativos del éxodo rural que van a los lugares más distantes, creando en el campo las condiciones necesarias para el pleno ejercicio de los derechos en las comunidades rurales.

Apoyo y Estímulo: a las organizaciones y movimientos diversos, respetando su autonomía o filiación cualesquiera ellas sean, convocándolas a participar del diseño, programas y ejecución de los mismos sin discriminación.

El rol del estado en este programa es importante, en la medida que transfiera los subsidios que se otorgan al agronegocio hacia la agricultura familiar y campesina, además de abastecer a los programas sociales con producción campesina y desarrollar mecanismos de acceso directo de las poblaciones urbanas pobres a los productos campesinos a bajo costo.

Fortalecer la vida campesina y sus organizaciones creará las condiciones para derrotar a la mesa de enlace y las transnacionales y lograr la vuelta al campo de miles de familias argentinas que se encuentran excluidas en las ciudades.

¡Somos Tierra para alimentar a los pueblos!

Movimiento Nacional Campesino Indígena

CLOC – Vía Campesina

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