Prólogo de Paul Nicholson al informe sobre derechos humanos en Paraguay

Antes de nada, me gustaría agradecer la oportunidad concedida por el Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad (GIDHS) de la Cátedra UNESCO de la Universidad Politécnica de Catalunya  (UPC) y de la asociación Educación para la Acción Crítica (EdpAC) de escribir el prólogo a un informe tan relevante.

La Vía Campesina es hoy motivo de esperanza, entre otros, para millones de campesinos/as, mujeres rurales, trabajadores/as del campo, campesinos/as sin tierra, comunidades indígenas y consumidores/as comprometidos/as. El movimiento campesino organizado entorno a La Vía Campesina lleva años construyendo, ladrillo a ladrillo, pasito a pasito, una alternativa real frente a la agricultura industrial y el agronegocio depredador y despilfarrador basada en la soberanía alimentaria de los pueblos, que antepone el derecho a la alimentación de las personas frente a cualquier otro tipo de interés mercantilista.

Este trabajo de investigación realizado en colaboración con algunas de las organizaciones campesinas de La Vía Campesina en el Paraguay, concretamente con la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI) y con el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), no es sino la constatación de una evidencia clamorosa que traspasa las fronteras del propio Paraguay. Desgraciadamente, la realidad del campo paraguayo no es la excepción, sino la norma que se repite una y otra vez, país a país, continente a continente: represión contra los movimientos campesinos, desalojo de comunidades campesinas e indígenas, apuestas públicas por la agricultura industrial insostenible y agroexportadora, consolidación del monocultivo (a base de agrotóxicos) para alimentar la ganadería industrial, etc.

La agricultura campesina, la única sustentable y armoniosa con la Madre Tierra (y la que alimenta todavía a la inmensa mayoría de la población del planeta), está siendo atacada sistemáticamente por el agronegocio, por los/as defensores/as acérrimos de la globalización neoliberal, por las patentes y los mecanismos de propiedad intelectual, así como por infinidad de políticas públicas diseñadas por y para beneficio exclusivo de las transnacionales agroalimentarias.

Informes como éste son claves para visibilizar el acoso al que se enfrenta la agricultura campesina, y por ende, las comunidades campesinas e indígenas. Es fundamental utilizar de la manera más eficaz posible el espacio conseguido por los movimientos sociales en el marco de las Naciones Unidas para denunciar injusticias como las que padece el campesinado paraguayo. La Vía Campesina está decidida a trabajar por construir en el medio plazo una Convención Internacional de Derechos Campesinos en el marco de las Naciones Unidas.

La Vía Campesina seguirá trabajando como hasta ahora por la soberanía alimentaria de los pueblos e invitamos a cuantos/as crean en su lucha a sumarse en la defensa de una agricultura campesina, social y sustentable.

¡GLOBALICEMOS LA LUCHA!

¡GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!

PAUL NICHOLSON
Dirigente de La Vía Campesina

En las próximas semanas saldrá publicado el informe sobre la situación de los derechos humanos en Paraguay realizado por el Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad (GIDHS) de la Cátedra UNESCO de la Universidad Politécnica de Catalunya  (UPC) y de la asociación Educación para la Acción Crítica (EdpAC).

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